El cielo no es un fondo: es una estructura en constante transformación.
Las nubes construyen volúmenes efímeros, la luna fija un eje silencioso, las estrellas trazan una geometría casi invisible.
Tormentas, incendios cromáticos y noches sin luna revelan que el aire también tiene forma.
Estas imágenes observan esa arquitectura cambiante: la del espacio donde la luz decide habitar.